Las confusas declaraciones de Zoido sobre las últimas talas de arbolado

Vuelvo a asombrarme con las declaraciones del alcalde de Sevilla. Por segunda vez Juan Ignacio Zoido sale a la palestra para defender las talas de los plátanos de la calle Almirante Lobo y las recientes, y no menos polémicas, talas de fresnos de la calle Virgen de la Sierra. Analicemos sus declaraciones y argumentemos qué parte de razón tienen.

La noticia la leí el jueves en el Diario de Sevilla. Voy a continuación a mostrar las declaraciones del señor Zoido tal cual podemos leer en el citado diario digital.

1) Según el Diario de Sevilla, “el alcalde señaló al gamberrismo como la causa del mal estado de los árboles”.

Bien, no ha sido la primera vez que desde este blog he denunciado el maltrato de algunos árboles. Hace un tiempo escribí una entrada en la cual criticaba el daño que provocaba el encadenamiento de bicis a los naranjos del entorno de la Avenida de la Constitución. En ese caso, muchas personas ni siquiera eran conscientes del daño que se producía a la corteza de los naranjos, por lo que no podemos considerarlo una gamberrada. Pero ahora bien, si hay algo que realmente perjudica a los cientos o miles de árboles de las calles de la ciudad no es el vandalismo, los plátanos no están enfermos por los cuatro gamberros de turno (que los hay), sino por el inadecuado mantenimiento por parte del ayuntamiento y en las malas prácticas de conservación del arbolado.

2) “En la ciudad no se había podado nunca y eso conlleva que los árboles se encuentren ahora en mal estado al no tener los cuidados necesarios y regulares que demandaban”.

Esto es rotundamente falso. La situación de los árboles de Sevilla es pésima. En el caso de los plátanos de sombra, su estado es debido a las podas salvajes que he denunciado desde este blog en multitud de ocasiones. ¿Cómo que los árboles de Sevilla no se podan nunca? ¡Si precisamente lo que denunciamos es el exceso de podas salvajes innecesarias y perjudiciales para el arbolado! La declaración debería ser la siguiente: “los árboles de Sevilla no se podan desde jóvenes para formarle una copa adecuada, de tal manera que cuando son adultos, muchas ramas han crecido inadecuadamente (afectando a edificios, ventanas, semáforos, señales de tráfico, farolas). Llegados a este punto sí se podan estos árboles, pero las ramas que se cortan tienen un diámetro tan grande, que las heridas de poda son incapaces de cicatrizar, son vulnerables a la entrada de hongos y perforadores y éstos terminan por pudrir el interior de las ramas y troncos y el árbol termina por enfermar y ser potencialmente peligroso con la caída de ramas o del árbol entero. Al cabo de los años, a estos árboles enfermos se les aplican podas salvajes para descargar de peso esas ramas enfermas y peligrosas, reduciendo así el peligro de caída, pero fomentando la entrada y propagación de nuevas pudriciones como consecuencia de la poda de ramas de grandes dimensiones, incapaces de cicatrizar”. Esta sería una declaración acertada que describiría la realidad de las podas de Sevilla.

En referencia a las podas y la mala gestión del arbolado, puedo recomendaros que leáis esta entradade Cultura de Sevilla.

Los plátanos de la calle Almirante Lobo fueron podados por última vez en el invierno de 2012 (Fuente: foto subida por el forero Jujo en la web http://www.skyscrapercity.com)

En el mes de mayo de 2012, los plátanos brotaban a duras penas tras las fuertes podas del invierno. Pueden apreciarse perfectamente las oquedades en la base de las ramas, lo que demuestra que los árboles estaban enfermos y la caída de ramas ya era un riesgo (Fuente: Google Street View)

3) En referencia a la tala de fresnos de la calle Virgen de la Sierra: “El elevado peligro que existía por la caída de las ramas por una invasión de termitas en unos ejemplares no cabía lugar a la duda. Además no son propios para la zona, sino que son árboles de ribera”.

Aquí puede llevar parte de razón. Muchos árboles de Sevilla están afectados por hongos y termitas que en conjunto producen que el árbol vaya ahuecándose en su interior. La especie de termita que afecta a algunos árboles en nuestro clima mediterráneo es la Kalotermes flavicollis. Esta termita ataca a los árboles debilitados, por lo que las podas salvajes del arbolado de nuestra ciudad son la causa principal de su propagación. Estas podas debilitan el árbol y las grandes heridas incapaces de cicatrizar (que además no son tratadas con pasta sellante) son focos de entrada de hongos y perforadores.

En el caso de los fresnos que tenemos plantados en Sevilla, las podas salvajes han acabado prácticamente con esta especie. En la plaza del Duque teníamos buenos ejemplares de fresnos, pero poco a poco han ido desapareciendo y sustituyéndose por almeces. Posiblemente los que se han cortado esta semana en la calle Virgen de la Sierra estaban igual de enfermos que los de la plaza del Duque, una vez más debido a la ausencia de podas en la juventud y al exceso de podas en la madurez del árbol, lo que le debilita y expone a plagas y enfermedades.

Pueden apreciarse las heridas de poda y el consiguiente mal estado de los fresnos de la calle Virgen de la Sierra (Fuente: Google Street View)

Los fresnos de la plaza del Duque también han sido podados salvajemente durante años y los que se aprecian en la foto ya no existen (Fuente: Google Street View)

En lo que no coincido con el señor Zoido es en la afirmación de que los fresnos no son propios de las calles de Sevilla pero sí de zonas de ribera. Los fresnos de la calle Virgen de la Sierra, al igual que los de la plaza del Duque, son fresnos americanos (Fraximus americana), no los fresnos autóctonos (Fraxinus angustifolia) que crecen en nuestras riberas de forma natural. El fresno americano se usa especialmente para plantarlos en las calles de la ciudad debido a su rápido crecimiento, a su fantástica sombra y follaje verde y a su color dorado en el otoño, previa caída de sus hojas. En nuestras calles, los ejemplares que siguen existiendo tienen un gran tamaño, aunque están totalmente debilitados y en muy mal estado por su mala conservación.

Una vez más insisto, la clave para la buena conservación del arbolado es la ausencia de podas de los árboles adultos. Un buen plan de mantenimiento de nuestro arbolado debería comprender la poda de los árboles jóvenes para formales la copa, de tal manera que en la madurez no sean necesarias las podas y el resultado sea árboles bien formados, sanos y, por consiguiente, no peligrosos. Todo ello sin gastar grandes cantidades de dinero en podas exageradas y ahorrándonos medidas tan drásticas y polémicas como la tala de decenas de grandísimos pero enfermos ejemplares de árboles.

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