Los cañaverales: más perjudiciales que los eucaliptos

En los últimos años se están acometiendo una serie de actuaciones encaminadas a eliminar los eucaliptos de algunas zonas forestales. Se ha incidido especialmente en zonas húmedas, como por ejemplo las marismas de Doñana. Sin embargo, la mala fama de los eucaliptos no ha dejado ver los efectos negativos de una especie invasora muy dañina: la caña (Arundo donax).

Según la mayoría de estudios, la caña procede de Asia y desde allí se ha extendido por todo el mundo. Los cañaverales suelen crecer junto a cursos de agua, ocupando la superficie que deberían ocupar las especies autóctonas de ribera.

Arroyo invadido por cañas (Fuente: http://unacaza.blogspot.com.es)

¿Por qué son perjudiciales para nuestros ecosistemas los cañaverales? Podemos responder a esta pregunta enumerando muchos inconvenientes que lleva aparejado el crecimiento de los cañaverales:

1) Crece principalmente en lugares húmedos, cercanos a cursos de agua, pero una vez establecida, la caña puede crecer y extenderse por lugares más secos, lo que le hace competir no solo con la vegetación autóctona de ribera, sino con otros árboles y arbustos de nuestro clima Mediterráneo.

2) Puede crecer en cualquier tipo de suelo, sea silíceo, calizo o arcilloso, arenoso o pedregoso. Puede crecer incluso en suelos semisalinos de estuarios y marismas (Marismas del Guadalquivir y Doñana).

Cañaveral invadiendo las marismas de Doñana (Fuente: http://www.discoveringdonana.com)

3) Su rapidísimo crecimiento compite con el crecimiento más lento de la vegetación autóctona. Puede crecer en nuestro clima (altas temperaturas y humedad de los suelos ribereños) hasta 70 cm a la semana y más de 10 cm al día.

4) Consume muchísima agua, hasta 20 veces más que la vegetación autóctona de ribera (esta es una de las principales razones por las que se están eliminando los eucaliptales de las marismas de Doñana, el mayor consumo de agua de los eucaliptos). La caña es por tanto uno de los mayores consumidores de agua del reino vegetal.

5) Compite con la vegetación autóctona debido al gran consumo de agua y nutrientes y al crecimiento desmesurado tanto vertical como horizontal (se extiende muy rápidamente a través de rizomas), ocupando el suelo que podría ocupar la vegetación autóctona. Además, puede reproducirse y extenderse a partir de cualquier fragmento del rizoma que sea arrancado en las crecidas de los ríos.

Total extensión del cañaveral, impidiendo el crecimiento de la vegetación autóctona

6) La alta densidad de los cañaverales evita el crecimiento de la vegetación autóctona y la germinación de sus semillas.

7) En medios alterados (incendios, desbroces) crecen y se extienden muy rápidamente, estableciéndose y recuperándose antes que la vegetación autóctona. Es en estas condiciones cuando los cañaverales dominan frente a la vegetación autóctona (lo podemos observar en muchos arroyos del entorno de Sevilla), pues no les afectan estas alteraciones y se recuperan antes, ocupando el espacio antes de que la vegetación autóctona se recupere.

Rápido rebrote y recuperación de las cañas tras un incendio

8) La biomasa de los cañaverales contiene menos humedad y mayor ratio superficie/volumen que la vegetación autóctona de ribera, lo que implica que los cañaverales sean formaciones más inflamables que la vegetación de ribera (la inflamabilidad es otra de las causas por las que se eliminan los eucaliptos). Diversos estudios demuestran un incremento de la frecuencia de fuegos, de su velocidad de avance y de la intensidad del fuego en riberas invadidas por las cañas.

9) Al contrario de lo que se piensa, los cañaverales ofrecen muy pocas posibilidades a las aves para establecer sus nidos, pues las cañas son verticales y no existen estructuras horizontales suficientemente robustas para soportar los nidos.

10) Una de las principales fuentes de alimentos de las aves, los invertebrados, son un 50% menos abundantes en los cañaverales que en el bosque de ribera autóctono, ya que la alta densidad del cañaveral limita la entrada de luz y el crecimiento de un sustrato arbustivo autóctono diverso. Es decir, los cañaverales perjudican la biodiversidad del ecosistema acuático.

11) Las cañas son poco palatables para los herbívoros, por lo que son vegetales sin utilidad para el pastoreo.

12) Los cañaverales actúan como muros en los ríos, concentrando la energía del flujo del agua, favoreciendo así la erosión de las orillas durante las crecidas.

13) Las cañas y rizomas arrastrados por las crecidas forman represas y acumulaciones en el cauce y taponan puentes, favoreciendo así las riadas.

Formación habitual de represas que obstruyen los cauces fluviales

Después de todo esto no podemos sacar una conclusión demasiado positiva de los cañaverales. Los eucaliptos han alcanzado una fama muy mala en los últimos años, sin embargo, de los cañaverales poco se habla y, a veces, hasta parecen positivos. Pocas actuaciones se llevan a cabo para eliminar los cañaverales y sustituirlos por vegetación autóctona, un verdadero bosque de ribera.

Fuente de información y fotos: “Bases para el manejo y control de Arundo donax L. (caña común). Generalidad de Valencia.”

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2 responses to this post.

  1. Posted by Valeriano on 10/05/2014 at 17:06

    Gracias por este tema. Pues creo que antes de leerlo podía incluirme en el grupo de los que pensaban que esas cañas tenían mas beneficios para los ecosistemas húmedos que otras especies o que la ausencia de ninguna.

    Responder

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