La vegetación potencial de Sevilla (IV): BOSQUES DE RIBERA Y VEGA

Los ríos y arroyos del entorno de Sevilla son los espacios donde mejor se conserva la vegetación autóctona, ya que muchos de ellos no pueden ser cultivados o construidos. En comparación con los encinares (prácticamente no quedan ninguno) y los alcornocales (casi no existen), de los bosques de ribera sí tenemos algunos casos más o menos bien conservados.

Sin embargo, si comparamos lo que podría llegar a ser un bosque de ribera en cuanto a número de especies y extensión se refiere, la conclusión que obtenemos es bastante negativa, pues lo único que podemos sacar en positivo es que lo poco que se ha respetado en los ríos es la banda de bosque más cercana al cauce de agua -si es que se ha respetado algo-.

Bosque de ribera bien conservado (Fuente: http://www.Rulando.es)
 

Total deforestación y eliminación del bosque de ribera
(Fuente: http://www.guadalquivirnaceenalmeria.blogspot.com.es/)
 
Si bien la mayoría de los cursos de agua que rodean Sevilla y su Área Metropolitana han sido deforestados, algunos de ellos siguen manteniendo un buen bosque, caso de la Rivera de Huelva o algunos pequeños tramos del Guadalquivir. Tenemos algunos ejemplos tristes, donde el bosque de ribera no se ha tenido en cuenta. Así, cuando se realizaron las cortas del Guadalquivir (la de la Cartuja desde la Isla de Tercia hasta el Patrocinio y la de Triana desde el Patrocinio hasta San Juan) NO SE REFORESTARON SUS RIBERAS, de tal forma que lo que vemos hoy día es el establecimiento natural y espontáneo de la vegetación de ribera del Guadalquivir.

Corta de la Cartuja en los años 80
(Fuente: http://www.manueljesusflorencio.com/)
 
Otro ejemplo lamentable es el nuevo cauce del Guadaíra que rodea la capital. No solo no se reforestaron sus riberas y quedaron totalmente desprovistas de vegetación, sino que sus márgenes fueron sellados con hormigón, lo que convirtió al río en un mero canal de agua donde jamás podrá desarrollarse el bosque de ribera de forma natural (igual tratamiento tuvo el Tamarguillo por la Ronda Supernorte).

Guadaíra canalizado a su paso por Sevilla (Fuente: Google Maps)
 
Ejemplos aparte, podemos describir el bosque de ribera como una formación vegetal muy amplia que, en el caso de una vega, no se restringe a los varios metros de anchura que pueda tener la ribera de un río, sino más allá de él, siempre que la humedad del suelo lo permita, caso de nuestra vega (alrededores del Guadalquivir incluyendo Sevilla capital). Por esto, hemos titulado la entrada como bosques de ribera y vega.

Dicho lo anterior, podemos dividir este bosque en tres bandas de vegetación, que pueden o no aparecer según las características del río (en el Guadalquivir podrían aparecer las tres): 1) Sauceda, 2) Chopera y 3) Olmeda.

1) Sauceda. Es la primera banda de vegetación, es decir, la más cercana al curso de agua y en contacto con él. Los sauces necesitan mucha humedad, por lo que las saucedas no se dan en los cursos de agua que se secan completamente durante varios meses en verano. Está compuesta por varias especies de sauces arbustivos y arbóreos que se hibridan entre sí (Salix neotricha, Salix purpurea subsp. lambertiana, Salix atrocinerea).

Sauceda en el Guadalquivir a su paso por Córdoba
(Autor: Juan de Dios Vílchez Pérez, http://www.fotocommunity.es/pc/pc/display/23035181)
 
A los sauces les acompañan además otros arbolillos como los tamarindos (Tamarix gallica), zarzas (Rubus ulmifolius), adelfas (Nerium oleander), así como lechetreznas (Euphorbia characias) y emborrachacabras (Dorycnium rectum).

Tamarindo (Fuente: Wikipedia)
 
Zarza (Autor: Maite Santisteban Rivero, Flora Vascular)
 
Lechetrezna (Autor: Arístides Martín Salas, Flora Vascular)
 
2) Chopera. Las choperas, como su nombre indica, están formadas por chopos, principalmente álamos blancos (Populus alba) en el caso de nuestra zona.

Chopera en el Guadiamar (Fuente: http://www.jomaromu.wordpress.com/)
 
Junto a los álamos blancos también crecen otras especies como álamos negros (Populus nigra), adelfas (Nerium oleander), tamarindos (Tamarix gallica), nueza negra (Tamus communis), saponarias (Saponaria officinalis), cañas (Arundo donax), higueras (Ficus carica), madreselvas (Lonicera implexa), hiedras (Hedera hélix), zarzaparrillas (Smilax aspera), majuelos (Crataegus monogyna) y carrizos (Phragmites australis).

Álamo negro (Fuente: Wikipedia)
 
Nueza negra (Fuente: Wikipedia)
 
Saponaria (Autor: Maite Santisteban Rivero, Flora Vascular)
 
Cañas formando un cañaveral (Autor: Francisco Gálvez Prada http://www.bioscripts.net)
 
Las choperas crecen más alejadas del caudal de los ríos, en contacto con las saucedas y las olmedas. En el caso de los cursos de agua cuyo estiaje es fuerte, las choperas ocupan la primera línea de vegetación, al ser complicado el crecimiento de la sauceda, cuyas exigencias en humedad son mayores.

Las choperas se encuentran mal conservadas en nuestro territorio, ya que al encontrarse más alejadas de los ríos, enseguida son ocupadas y eliminadas por las explotaciones agrícolas.

3) Olmeda. Las olmedas están formadas por el olmo común (Ulmus minor), que no debe confundirse con el olmo exótico -a veces naturalizado- que es plantado en las calles de Sevilla y otros pueblos (Ulmus pumila).

Olmeda en otoño

 

Junto a los olmos, acompañan otras especies como aros (Arum italicum), álamos blancos (Populus alba), zarzas (Rubus ulmifolius), vides silvestres (Vitis vinifera subsp. sylvestris), nueza negra (Tamus communis), madreselvas (Lonicera implexa), hiedras (Hedera helix), vincas (Vinca difformis) y fresnos (Fraxinus angustifolia).

Aro (Autor: Juan de Dios Franco Navarro http://www.bioscripts.net)
 
Vinca (Autor: Juan de Dios Franco Navarro http://www.bioscripts.net)
 
Fresno (Autor: Maite Santisteban Rivero, Flora Vascular)
 
Las olmedas son los bosques que crecen más alejados del cauce de los grandes ríos, ya que necesitan menos humedad que las choperas y las saucedas. En los ríos de muy poco caudal, donde es inexistente el agua durante la mayor parte del año, son éstos los bosques que mejor se desarrollan. También podrían desarrollarse en las vegas de los ríos (Sevilla capital y alrededores).

Por desgracia, las olmedas están prácticamente destruidas en nuestro territorio. Si desde hace muchas décadas han sido eliminadas por la agricultura intensiva, en los últimos años una enfermedad, la grafiosis (producida por un hongo), está provocando que las pocas olmedas que se salvaron de la tala y los incendios de la agricultura estén desapareciendo.

La zona de Sevilla podría albergar inmensas olmedas, pues al estar bañada por el río Guadalquivir, la vega guarda la suficiente humedad para el desarrollo de estos bosques.

Junto al mismo cauce del Guadalquivir podemos ver algunos ejemplos de saucedas y choperas creciendo en sus orillas. Las olmedas son prácticamente inexistentes ya que, como se ha comentado, han sido eliminadas por la agricultura intensiva desde hace décadas.

Aparte del Guadalquivir, toda la zona de Sevilla y su Área Metropolitana tiene la suerte de ser recorrida por multitud de ríos y pequeños arroyos. Por desgracia para nosotros, la mayoría de las veces la agricultura intensiva y los incendios han eliminado y deforestado sus orillas, privándolas de un bosque de ribera de una biodiversidad incalculable. Ríos como el Guadaíra, el Tamarguillo y el Ranillas han sido tratados como meros canales de agua, desprovistos de vida y canalizados con hormigón, una mentalidad nada conservadora con la naturaleza.

Arroyo Tamarguillo canalizado (Fuente: Google Maps)
 
Otros arroyos, tildados de problemáticos, han sido tratados últimamente con carísimos sistemas de protección contra la erosión, de gran impacto paisajístico y despreciando la naturaleza, perdiendo así la oportunidad de recuperar sus bosques y regalarlos a los ciudadanos. Un ejemplo, el arroyo de los Alfileres en Camas:

También algunos arroyos permanecen olvidados aún contando con proyectos de recuperación que nunca llegaron a ejecutarse (arroyo Riopudio), a pesar de lo fácil y económico que resulta recuperar la vegetación de las riberas.

Obras de recuperación del Riopudio totalmente paradas
(Fuente: Asociación en Defensa del Territorio del Aljarafe)
 
Y por último, en la misma capital se desperdician oportunidades de recuperar el bosque de ribera del Guadalquivir y el bosque de la vega (olmedas). La última actuación desacertada fue la del Parque Vegas de Triana (en el Charco de la Pava), un parque que utiliza extensísimas, carísimas e insostenibles praderas de césped y vegetación exótica que poco tiene que ver con la ribera de un río (palmeras y washingtonias, que son invasoras y cuyas semillas pueden extenderse a través del río hacia Doñana y otras zonas del río):

 

Sevilla tiene un potencial grandísimo, pero esta vez es el natural, el olvidado, y sus ríos son verdaderos corredores verdes y pulmones de nuestra Área Metropolitana. Sin embargo, son despreciados, quemados y eliminados. Esperemos que con esta descripción recapacitemos y tomemos conciencia de lo que nos estamos perdiendo y que, si algún ingeniero nos lee, se acuerde de esto la próxima vez que tenga que actuar en un río y que, en vez de hormigonarlo o llenarlo de rocas, recupere su vegetación, la actuación más eficaz y natural para proteger de la erosión y las inundaciones y la manera en que los ciudadanos pueden aprovechar este recurso natural y de esparcimiento recuperado.

Anuncios

5 responses to this post.

  1. Posted by Zoiber on 29/01/2013 at 15:17

    Buen artículo!
    Pero te dejas en el tintero haber dejado un par de ejemplos de buenos bosques de ribera, que pueden servir para hacerse una idea de qué había en nuestros ríos antes de estos adebacles vegetales. Amén de la Ribera del Guadaíra a su paso por Alcalá, te recomiendo que, si no lo conoces, visites el tramo del Guadalquivir entre Alcalá y La Algaba: bosque maduro de Álamo blanco y Taraje negro (Tamarix africana) ¡Verás qué sorpresa!

    Responder

    • Posted by Gonzalo on 07/02/2013 at 15:33

      Conozco bien ese tramo. Hasta se pueden recolectar setas (seta de chopo). Bien conservado, sí, pero una franja demasiado estrecha (zona de dominio público marítimo terrestre) desde el cauce del río hasta donde empiezan los cultivos. Llama la atención ver la abundante regeneración natural de álamos entre los naranjos por lo menos hasta 100 metros desde la frontera bosque-cultivo (límite de la zona de dominio público marítimo terrestre), lo que da idea de la mucha mayor extensión de estos bosques en el pasado.

      Responder

  2. Sé que son tramos bien conservados porque he pasado y los he visto, pero no los conozco en persona, tendré que parar algún día y adentrarme en esos bosques. De todas maneras ya he mencionado que están bien conservados varios pequeños tramos del Guadalquivir (me refiero cercanos a Sevilla). No quiero incidir más, porque entonces se hace aún más pesada la entrada y ya nadie va a leer el blog y lo que pretendo es que la gente que no conoce nada de nuestra vegetación natural aprenda un poquito. A ver si puedeo escribir algunas entradas aparte con ejemplos de estos bosques.
    Gracias por tu comentario 😉

    Responder

  3. Posted by Elena on 03/09/2015 at 15:08

    I give up.

    Responder

  4. Posted by maria on 17/02/2016 at 20:35

    una pregunta..por curiosidad, no se puede sembrar arboles ? me refiero a particulares, tengo algunos de esos arboles todavia pequeños y no me importaria sembralos cerca de algun sitio de los que hablas en el post.gracias

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: