Mutilaciones de árboles temporada 2012/2013 (II): Calle San Jacinto

Un año más podemos presenciar la desolación en la que queda sumida la calle San Jacinto. Un año más las grandes tipuanas de esta calle han sido brutalmente mutiladas con el gasto de dinero que ello conlleva. Ya no queda nada de verde, no quedan ramas, sino troncos a los que les han mutilado todas las ramas.

Un año más seguimos preguntándonos cuál es el objetivo de esta brutal poda. Entendemos que en una calle no muy ancha, como es San Jacinto, las tipuanas de este tamaño pueden tener algunas ramas que molesten a algunos edificios, pues pueden alcanzar ventanas y balcones. Entonces, ¿por qué no se podan solo estas ramas? No solo se ahorraría mucho dinero (dinero de los ciudadanos), sino también evitaríamos producir grandes daños a los árboles con podas brutales como las que vemos, evitaríamos una imagen dantesca en esta calle que afea el paisaje (de ver una calle totalmente verde se pasa a ver una calle con árboles llenos de muñones y sin ramas) y evitaríamos que, meses después, haya que podar de nuevo los árboles por el crecimiento desordenado de ramas finas. Esta es la consecuencia de una poda brutal, no solo no se soluciona el problema (varios meses después el árbol habrá emitido ramas largas que igualmente alcanzarán ventanas y balcones), sino que se acrecienta y muchas ramas llegarán al suelo, molestando a peatones y ciclistas. A continuación lo explicamos con fotos detalladamente.

A principios de primavera los árboles mutilados comienzan a brotar por todos sitios, de forma desordenada:

Meses después, a finales de primavera o comienzos de verano, las ramas muy largas y finas, consecuencia de un crecimiento rápido y desordenado, alcanzan el suelo (molestando a peatones y ciclistas) y también alcanzan ventanas y balcones (molestando a los vecinos). A esto hay que añadir que las nuevas ramas son muy largas y finas y por tanto muy susceptibles de roturas ante episodios de viento, con lo que se pone en peligro al peatón.

Llegados a este punto hay que volver a podar el árbol en verano, con el consiguiente nuevo gasto de dinero y los nuevos daños al arbolado, pues el verano es la peor época para podar un árbol.

Conclusión: Parques y Jardines se gasta mucho dinero en invierno en unas podas que NO SOLUCIONAN EL PROBLEMA y que crean más inconvenientes que ventajas y luego en verano se vuelve a gastar más dinero en solucionar las podas del invierno. Lo más lógico (utilizando la buena técnica) sería podar SOLO las ramas molestas, ahorrándose además mucho dinero (dinero de los ciudadanos). ¿Por qué no se impone la lógica en Parques y Jardines? Un año más se derrocha dinero en lo innecesario mientras no lo hay para plantar árboles en los miles de alcorques vacíos de la ciudad.

El dinero de los ciudadanos debería ser aprovechado para solucionar sus problemas y mejorar su calidad de vida, no para derrocharlo una vez más.

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